
Cultura de nieve y montaña · Protect Our Winters
Protect Our Winters: cambio climático, nieve y futuro del esquí
POW · Imagen de archivo uSchuss
Un invierno te puede regalar nevadas desde noviembre y el siguiente hacerte mirar al cielo hasta enero. En Andorra, Chile o Japón pasa constantemente. Por eso hablar del clima desde la nieve exige algo más que recordar si la última temporada fue buena o mala.
· Artículo actualizado con datos y fuentes de 2026.
Que un invierno venga cargado de nieve no significa que el clima no esté cambiando. Y que uno salga malo tampoco basta para demostrar lo contrario. El invierno siempre ha tenido algo de imprevisible. Para saber qué está cambiando de verdad hay que alejar un poco la cámara: mirar décadas, no semanas, y escuchar también a quienes llevan media vida trabajando sobre la nieve.
Ese es el punto de partida de esta nueva versión de nuestro artículo sobre Protect Our Winters (POW): datos, ciencia y experiencia real desde estaciones de Europa, Chile y Japón.
¿Qué es Protect Our Winters (POW)?
Protect Our Winters nació desde dentro del mundo outdoor, no desde un despacho ajeno a la montaña. Jeremy Jones la fundó en 2007 después de ver cómo algunos de los lugares donde llevaba años encontrando nieve profunda empezaban a ser mucho menos fiables. Desde entonces, POW intenta convertir esa preocupación en acción, juntando a deportistas, científicos, marcas y aficionados alrededor de una misma idea: que el invierno merece ser defendido. POW explica aquí su historia y propósito.
En Europa el trabajo baja bastante a tierra: cómo llegamos a las montañas, qué pasa con los glaciares, qué puede hacer la industria outdoor y qué decisiones políticas terminan afectando a estos lugares. La red europea agrupa capítulos nacionales y una estructura para el resto de países europeos. Consulta la red internacional de POW.
¿Puede haber una temporada extraordinaria de nieve aunque el clima se esté calentando?
Sí. Clima y temporada de esquí no son lo mismo. La nieve que cae un invierno depende de cómo se combinen temperatura, humedad, circulación atmosférica, relieve y fenómenos regionales. Basta trabajar varios años seguidos en una estación para comprobar hasta qué punto dos inviernos consecutivos pueden no parecerse en nada.
Grandvalira lo explica mejor que cualquier teoría. Basta mirar lo que ha ocurrido en cinco inviernos seguidos:
Cinco inviernos en Grandvalira: el clima no dibuja una línea recta
4,79 m
3,20 m
3,37 m
3,84 m
7,16 m
Fuente: balances oficiales de Grandvalira Resorts. En 2025/26 se registraron 7,16 m, un 86% más que la temporada anterior y el cuarto mejor registro de los últimos 35 años.
En 2022/23 Grandvalira bajó de 4,79 a 3,20 metros. Tres inviernos después llegó a 7,16. Si miramos solo esos cinco años vemos una montaña rusa, no una línea recta. Y precisamente por eso una tendencia climática no se puede leer con el recuerdo de una sola temporada.
“Trabajando en Chile puedes llegar a julio pensando que el invierno no termina de arrancar y otro año tener nieve hasta octubre. En Andorra pasa algo parecido: un invierno empieza a nevar en noviembre y otro se retrasa muchísimo. Temporada a temporada todo parece muy aleatorio. El cambio lo percibo cuando miro cuarenta años atrás.”
Antonio Moreno · TD3 de Esquí Alpino
Entonces, ¿qué cambia cuando miramos varias décadas?
Cuando abrimos el plano a varias décadas, la fotografía cambia. La Agencia Europea de Medio Ambiente señala que la extensión de la cubierta de nieve y su equivalente en agua han disminuido durante las últimas décadas en gran parte de Europa, especialmente en cotas bajas, y que las temporadas de nieve se han acortado en numerosas regiones.
El IPCC recoge además una disminución lenta de la cubierta nival en los Pirineos desde el periodo industrial, con una aceleración desde mediados del siglo XX. En los Alpes, la duración y profundidad del manto nivoso también han disminuido desde la década de 1960.
Y aquí los datos se cruzan con algo mucho más sencillo: la memoria. Hace unos cuarenta años, en Panticosa era normal pasar el fin de semana quitando nieve alrededor del coche. En Encamp, abajo en el valle de Andorra, ir por la calle con Moon Boots no tenía nada de excepcional. Hoy puede pasar, claro, pero ya no forma parte del invierno cotidiano de la misma manera.
Niseko: ¿cómo puede nevar 13, 15 o 20 metros en un planeta más cálido?
Niseko, en Hokkaido, es justo el lugar que desmonta cualquier explicación demasiado fácil. El aire helado que llega desde el continente asiático cruza el mar de Japón, se carga de humedad y acaba descargando sobre Hokkaido. Esa combinación convierte la zona en una auténtica fábrica de nieve.
En la temporada 2025/26, Niseko United registró 13,5 metros de nieve y 80 días con nieve nueva. En determinadas cotas y temporadas, los acumulados pueden ser todavía mayores.
“En Niseko pasé prácticamente diciembre, enero y febrero viendo nevar casi todos los días. Había periodos en los que parecía que no veíamos el sol. Allí hablar de acumulaciones enormes durante una temporada forma parte de la realidad local.”
Antonio Moreno · TD3 de Esquí Alpino
Que Niseko reciba una barbaridad de nieve no invalida una tendencia global, igual que un invierno seco en los Pirineos no basta por sí solo para demostrarla. La señal aparece cuando analizamos series largas de temperatura, duración del manto, cota de nieve y fechas de fusión.
El cambio no se nota solo en cuánta nieve cae: también en cómo se esquía
Para un profesor, el termómetro se nota muchas veces antes en los pies que en una gráfica. No tanto por la cantidad de nieve, sino por cómo cambia esa nieve a lo largo del día. En primavera el guion puede ser muy claro: rehielo durante la noche, pista durísima a primera hora, un rato fantástico cuando empieza a transformar y, más tarde, nieve cada vez más húmeda y pesada.
¿Por qué un profesor puede cambiar de esquís a mediodía?
A primera hora, con la pista dura, llevar los cantos bien hechos deja de ser un detalle: se nota muchísimo. Cuando la nieve se ablanda y carga agua, un esquí con más patín ofrece más apoyo y se mueve con mucha más facilidad. Para un profesional que pasa muchas horas sobre la nieve, esa diferencia también reduce el esfuerzo necesario para mover el esquí en nieve pesada.
“En estaciones donde la nieve primavera es habitual, por la mañana más vale llevar los esquís bien afilados. Después puedes pasar a un patín de 80, 85 o 90 milímetros. En nieve muy transformada, esa flotabilidad hace el esquí mucho más cómodo.”
¿Es siempre mejor aprender a esquiar a las nueve de la mañana?
No necesariamente. En días de rehielo fuerte, una pista muy dura puede ser demasiado exigente para un principiante que todavía tiene dificultades para utilizar bien los cantos o incluso para frenar en cuña. Dependiendo de la orientación, la altitud y la temperatura, retrasar la clase hasta que la nieve haya empezado a transformar puede facilitar enormemente el aprendizaje.
Ese tipo de decisiones también son enseñar a esquiar. No se trata solo de corregir una posición: es saber qué terreno, qué hora y qué material le van a permitir aprender mejor a esa persona ese día.
El profesor también interpreta el tiempo de mañana
Cuando tienes al mismo alumno varios días, mirar qué tiempo viene para mañana sale casi solo. Si entra frío, viento o una nevada seria, se lo dices: cambia la ropa, cambia el material y muchas veces cambia también el plan de la clase. Si se espera nieve abundante, por ejemplo, un esquí más ancho puede aportar flotabilidad y hacer que la nieve recién caída resulte mucho más manejable.
¿Puede la nieve producida salvar una estación de esquí?
La nieve producida lleva años siendo el salvavidas de muchas estaciones, sobre todo en accesos, zonas de principiantes y cotas bajas. Pero tampoco hace milagros: necesita frío, unas condiciones de humedad concretas y, por supuesto, recursos.
El IPCC confirma algo que en las estaciones se conoce bien: la nieve producida ayuda muchísimo, pero cuanto más sube la temperatura, más difícil resulta fabricarla y menos margen ofrece. Grandvalira ofrece un ejemplo interesante: tras recibir 7,16 m en 2025/26 necesitó transformar un 20% menos de agua en nieve que el invierno anterior. Cuando nieva y hace frío, la dependencia de la innivación baja; cuando faltan precipitaciones, se vuelve mucho más importante.
La adaptación también ocurre fuera de la nieve
Las estaciones y los pueblos de montaña llevan tiempo haciendo cuentas: vivir solo de cuatro meses de esquí es cada vez más arriesgado. Bike parks, senderismo, golf, actividades familiares o remontes abiertos en verano permiten diversificar la economía y utilizar infraestructuras costosas durante más meses del año. El propio IPCC identifica la diversificación hacia actividades de todo el año como una estrategia de adaptación para el turismo de montaña.
Proteger la montaña sí. ¿Pero cómo se protege también a quien vive de ella?
Y aquí aparece una de las partes incómodas del debate: proteger un entorno puede chocar con una infraestructura que lleva décadas formando parte de la economía de un valle. El Puerto de Navacerrada es un ejemplo reciente en España. La concesión de varias instalaciones había caducado en 2021 y, tras años de litigio, en marzo de 2026 el Tribunal Supremo dejó firme la obligación de desmantelar las instalaciones afectadas y restaurar el terreno.
El Ministerio para la Transición Ecológica defendió la recuperación ambiental de un espacio con numerosas figuras de protección. Del otro lado, administraciones, empresa y actores locales defendieron el impacto económico y social de la actividad. El caso resume un debate que va mucho más allá del esquí: cómo proteger ecosistemas sin ignorar a las comunidades que llevan décadas viviendo alrededor de ellos.
Ahí está, para nosotros, el equilibrio difícil: proteger la montaña sin fingir que alrededor de ella no vive nadie. La sostenibilidad necesita datos y límites, sí, pero también proporcionalidad, alternativas y personas.
¿Qué puede hacer realmente el mundo del esquí?
Ni un profesor ni una estación van a arreglar el clima mundial. Pero eso no significa quedarse de brazos cruzados. Hay margen para viajar mejor, gastar menos recursos, exigir decisiones sensatas y normalizar hábitos que hace unos años ni siquiera nos planteábamos. La movilidad es especialmente relevante: compartir coche, utilizar transporte colectivo cuando sea viable y optimizar los desplazamientos hacia las estaciones son acciones con un efecto acumulativo importante.
POW Europe está poniendo buena parte del foco justo ahí: movilidad, protección de los sistemas de montaña y presión para que la industria outdoor también mueva ficha. En 2026 ha llevado la voz de marcas y organizaciones outdoor hasta Bruselas y ha participado en debates sobre transporte, glaciares, nieve y adaptación climática. Más información sobre su trabajo europeo.
Grandvalira, Chile o Niseko muestran que una temporada puede ser radicalmente distinta de la siguiente.
Temperatura, duración del manto, cota de nieve y ciclos de fusión son las señales que hay que seguir durante décadas.
¿Qué opina una inteligencia artificial sobre el cambio climático y la nieve?
Si tuviera que resumirlo como inteligencia artificial, diría esto: el cambio climático es real, pero explicarlo usando una sola temporada suele llevar a conclusiones pobres. Un invierno extraordinario no invalida una tendencia de calentamiento y un invierno desastroso tampoco la demuestra por sí solo. Hay que observar temperaturas medias, duración del manto, cota de nieve, ciclos de fusión y rehielo y series de varias décadas.
La experiencia de los profesionales encaja con esa diferencia entre variabilidad y tendencia: siguen existiendo temporadas magníficas y temporadas malas en Europa, Chile o Japón, pero al ampliar la mirada aparecen cambios persistentes en cotas bajas, calidad de nieve y duración de la cubierta.
Lo útil está bastante lejos tanto del alarmismo como de mirar hacia otro lado: medir bien, adaptarse, actuar donde el impacto sea real y no olvidar que en esas montañas también vive y trabaja gente.
Respuestas rápidas sobre POW, nieve y cambio climático
¿Qué significa POW?
Protect Our Winters. Es una organización fundada en 2007 por Jeremy Jones para movilizar a la comunidad outdoor frente al cambio climático.
¿Está nevando menos cada año?
No. Al menos no de una forma limpia y lineal que podamos ver invierno tras invierno. La nieve cambia muchísimo entre temporadas. La tendencia climática se observa en series largas y es especialmente clara en la reducción de cubierta y duración de la temporada en muchas zonas de baja y media altitud de Europa.
¿Una temporada con récord de nieve contradice el calentamiento global?
No. Grandvalira pasó de 3,20 m en 2022/23 a 7,16 m en 2025/26. La variabilidad anual puede ser enorme dentro de una tendencia climática de largo plazo.
¿La nieve artificial solucionará el problema?
Ayuda a mantener la fiabilidad de muchas estaciones, pero depende de condiciones suficientemente frías y no sustituye indefinidamente a la nieve natural en un clima más cálido.
¿Por qué la nieve de primavera puede ser difícil para principiantes?
Porque puede amanecer muy dura tras el rehielo nocturno y transformarse rápidamente con el sol. El horario de la clase, el terreno y el material pueden cambiar mucho la experiencia.
¿Qué es más importante: una temporada concreta o cuarenta años de observación?
Para hablar de clima, pesan mucho más cuarenta años que un invierno. Una temporada te cuenta qué tiempo hizo; varias décadas empiezan a enseñarte qué está cambiando.